miércoles, 14 de enero de 2009

Eco de un grito


No puedo.

Lo he hecho infinidad de veces, pero ahora no puedo.

Cierro los ojos, intentando concentrarme.

Separo mis labios todo lo que puedo y trato de activar mis cuerdas vocales mediante algún sonido gutural.

Nada.

No hay sonido.

No hay respuesta.

Me quedo aquí parado, solitario, mudo, hambriento.

Mudo porque no quieres oirme.

Invisible, pues no quieres verme.

1 comentario:

malakita dijo...

jo, q crudeza...lo siento pero mis neuronas hoy no dan para comentar nada más profundo.