...y que entre tus brazos pueda descansar tranquila.
Apresaré con mis piernas tu cuerpo hasta sentirte tan cerca que confunda tu piel con la mía.
Te confesaré cosas mientras mis pestañas te hacen cosquillas al rozar tu cara.
Y en ese momento estaré tan segura de mí misma que sólo podré decirte Te quiero.
Te tengo, libremente mío.
jueves, 25 de marzo de 2010
domingo, 21 de marzo de 2010
Cuibis
Estaba comenzando a secarme tras mi chapuzón en la piscina pero, de repente, un fuerte empujón me tira de nuevo al agua.
Alguien ha atado un peso a mis pies y caigo rápidamente hasta el fondo.
Me desinflo, tiemblo y, ahora sí, me ahogo.
Esto es demasiado para mi, no puedo dividirme, no sé donde debo estar.
Menos mal que estás a mi lado y no te dejas hundir.
Gracias por tirar de mi hacia la superficie, espero terminar de salir pronto.
Alguien ha atado un peso a mis pies y caigo rápidamente hasta el fondo.
Me desinflo, tiemblo y, ahora sí, me ahogo.
Esto es demasiado para mi, no puedo dividirme, no sé donde debo estar.
Menos mal que estás a mi lado y no te dejas hundir.
Gracias por tirar de mi hacia la superficie, espero terminar de salir pronto.
martes, 16 de marzo de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
ATF
Es como si estuviera en el fondo de una piscina muy honda.
Noto una presión en mi nuca, un dolor casi olvidado que vuelve a hacerse notar, muy fuerte.
Se me acelera el corazón, quiero escapar y no puedo.
Noto que me ahogo.
Mis articulaciones empiezan a sentir el frío y se entumecen, amenazando con provocarme calambres.
Empieza a faltarme el aire y desespero.
Mis ojos se tornan rojizos y rompo a llorar.
De cansancio, de ira, de pena, de rabia, de impotencia...
Cuando estoy casi al borde unos brazos se sumergen y tiran de mi con fuerza hacia el exterior.
Me abrazas, me tranquilizas, secas mis lágrimas y consigues que vuelva a dormir.
Necesito un poco más de tus abrazos para secarme del todo.
Noto una presión en mi nuca, un dolor casi olvidado que vuelve a hacerse notar, muy fuerte.
Se me acelera el corazón, quiero escapar y no puedo.
Noto que me ahogo.
Mis articulaciones empiezan a sentir el frío y se entumecen, amenazando con provocarme calambres.
Empieza a faltarme el aire y desespero.
Mis ojos se tornan rojizos y rompo a llorar.
De cansancio, de ira, de pena, de rabia, de impotencia...
Cuando estoy casi al borde unos brazos se sumergen y tiran de mi con fuerza hacia el exterior.
Me abrazas, me tranquilizas, secas mis lágrimas y consigues que vuelva a dormir.
Necesito un poco más de tus abrazos para secarme del todo.
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