Busco tu olor en mi almohada hasta que consigo dormirme.
Tras dar tantas vueltas en la cama y tener variados sueños, la misma canción de cada día me despierta.
Me cuesta. Entre legañas, mareos y calores, consigo llegar a mi puesto.
Las horas se mezclan con risas, inocentadas y colchones, y así va pasando el tiempo.
La lluvia no deja de caer. Yo me acostumbro a ella y decido no abrir el paraguas.
Mi cara se llena de pequeñas gotas de agua que me dan vitalidad.
Hago un sandwich mixto con mi voz y empiezo a pasear con ella a mi antojo, de aquí para allá, de arriba a abajo... Sin que se note.
Un abrazo inesperado me sube, aún más si cabe, mi autoestima, y al salir, sólo tengo ganas de llegar corriendo a donde estás. Al llegar ves la felicidad en mi cara y mi voz no va tan rápida como para poder contarte de golpe tantas cosas.
Gracias por acompañarme en mis avances y tropiezos.
Mi tenor...
1 comentario:
Pues yo siento haberte medioestropeado esa sensación con mis aspiraciones tenóricas...
Te quiero
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