martes, 23 de febrero de 2010

Piña

Comienza a llover en el rincón de mi cama.
Sigo durmiendo, disfruto sabiendo que estoy resguardada.
Después, ya no me caen gotas, sino bolas de hielo.
Una calle silenciosa me hace parar mi mente a disfrutarla mientras mis piernas avanzan a paso acelerado hacia mi casa, sorteando charcos.
Miro al cielo, espero nieve.
Las varillas de lo que algún día fue un paraguas me reclaman que no van a esperar hasta los 67 para jubilarse, que va siendo hora de renovar.
Voy protegiendo de la lluvia al amplificador de mi voz, mientras no dejo de tararear una canción.
Me acuerdo de ti, de hace un rato contigo.
Me acuerdo de un sofá y una casa de madera rodeada de nieve.
Salgo de mi cuerpo y nos veo a los dos. Ya no sé si lo he soñado.
Como por arte de magia soy capaz de cambiar 4000 cosas a la vez de un plumazo.
Los calores van y vienen. Los mareos también. Quizás sea mi cabeza la que no termina de estar...
A lo mejor mañana puedo ordenar mejor los acontecimientos de hoy...

1 comentario:

malakita dijo...

jeje, ya, yo tb lo pienso a veces! si hasta volamos en sueños de la misma forma!!jaja. Q way q sientas lo mismo q yo!! Eso es q nos va bien =)
q genial q todo sea tan fácil y vaya tan bien, verdad? Me alegro muxo por vosotros! sois tan monos!TQM!!