Entonces se abrió una puerta y entraste de lleno en mi corazón.
Creo que cogimos carrerilla, tú o yo, pues el impacto fue fuerte.
No estaba retrocediendo cuando me alejaba de ti, sólo ensanchaba el espacio para poder ver más allá de mí misma y mirar más dentro de mi.
Y cuanto más me alejaba y me adentraba en mis entrañas, más te veía.
Fue en ese momento cuando solté la cuerda que me ataba y salí disparada hacia tí para fundirnos en un abrazo.
Y mi vida se hizo tu vida, y mi ser sólo encuentra justificación en tu existencia...
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