Se trata de un ejercicio.
En realidad no es más que hacer mi trabajo al revés.
En vez de intentar meter en una frase una cantidad determinada de significados, tengo que sacar de una oración esas palabras.
Es difícil.
Me hace pensar y recordar demasiadas cosas y me deja un poco chafada.
Para empezar, determino que las cosas no son ni tan absolutas ni tan eternas, y no sé si me entra miedo.
Que las cosas no son tan importantes o que, en realidad, lo que de verdad importa son "pequeñas cosas".
Cosas pequeñitas, canijas, con pelo muy corto.
Te necesito más de lo que pensaba.
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