domingo, 17 de abril de 2011

Faces

A estas alturas ya no sé cómo explicarte lo que eres para mí.
Quizá podría resumirlo todo callándome y enseñándote mi sonrisa permanente.
Poniendo tu mano sobre mi corazón y dejando que sientas mis latidos.
Haciéndote ver que cuando rozas mi cuello me pones la piel de gallina.
Que cuando me abrazas mi sangre se altera.
No sé si será suficiente...
¡Te quiero!

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