Me paro frente al mar.
Dejo que mis oídos se llenen del vaivén de las olas y que mi vello lo erice la brisa marina.
Cierro los ojos.
Consigo lograr un equilibrio sobre una superficie inclinada que me parece dar vueltas.
Un sol me calienta y me quema. Mis párpados son rojos por dentro.
El pulso se me empieza a acelerar.
Sé que estás cerca y sé que me miras.
No puedo estirar las piernas. Tengo que tomar el sol como una modelo.
Me gusta esa sensación de tenerte cerca semidesnudo.
Me gusta estar a tu lado y me gusta el mar.
Me gustas tú, mucho.
Siempre...
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