Pienso que así estás muy bien.
Que recién despierto estás mimoso y sólo quieres que te abrace.
Tú amenazas con portarte mal para que vea que, en realidad, no eres tan malo (eres).
Me divierto al escucharte hablar y me vuelvo loca buscando un pos-it en mi habitación.
No te dejas nada, pero tu camiseta sigue encima de mi silla.
Un camarero nos mira y sonríe pensando "mira estos dos tortolitos que se acaban de enamorar".
Creo que se nos nota tanto porque me enamoras a cada momento.
No te vas a librar de mi, te necesito.