Es bonito decirte que durante este viaje me he enamorado más de ti y que tú no puedas evitar emocionarte mientras una camarera nos pregunta si tomaremos postre, pues la cocina cierra en 10 minutos. Comemos pie de postre y por fin entiendo aquello de "¿tarta o pie?".
No es solo la sensación de dormir contigo. Es el despertarme antes que tú y verte dormir un rato. Es estar contigo día tras día sin separarnos ni un momento.
Me han encantado las caminatas, las fotos, las pérdidas, las compras, el avión, la lluvia, el frío, las ardillas, el metro, el bus, el veggie burguer...
Me he acostumbrado a tenerte tan cerca y a que me hagas tan feliz, que el resto del mundo me parece un poco vulgar.
Ahora te quiero también en inglés.
Felicidades de nuevo, canijo, dos vidas a tu lado.