¿Qué diferencia esa noche de ésta?
Has tomado café y has dormido en mi habitación.
Te he preguntado si tenías frío y tú, si saldría con la persona que me ha mandado este test...
No nos hemos despertado y hemos hecho un pastel de limón.
He apoyado mi cabeza en tu corazón y te he abrazado.
Esta vez el ruido de litera de madera no me ha hecho separarme de ti, sino más consciente de que estabas conmigo.
Por la mañana hemos estado juntos en la cama, pero ya no era una situación surrealista.
Lo que distingue estas dos noches no está dentro de mí, sino fuera.