Mientras tanto, sigo aquí, intentando coger una bocanada de aire tan grande como para poder hacer frente a la vida.
Mis pies están sobre el suelo, aunque mi cabeza no es capaz de seguir su ritmo.
Mi banda sonora suena a trompicones, y en cada espera me desvanezco... Y mis párpados caen hasta que mis oídos avisan de que vuelve a sonar la música.
Entonces respiro, procurando no hacer ruido, procurando tantas cosas...
Las frases siguen saliendo, desordenadas. Y al leerlas caigo en la cuenta de que sigo aquí...
¿Dónde estás cuando te grito en silencio que te necesito?