Estaba comenzando a secarme tras mi chapuzón en la piscina pero, de repente, un fuerte empujón me tira de nuevo al agua.
Alguien ha atado un peso a mis pies y caigo rápidamente hasta el fondo.
Me desinflo, tiemblo y, ahora sí, me ahogo.
Esto es demasiado para mi, no puedo dividirme, no sé donde debo estar.
Menos mal que estás a mi lado y no te dejas hundir.
Gracias por tirar de mi hacia la superficie, espero terminar de salir pronto.