Ahora...
ya no me importa llorar, porque si una lágrima moja mi cara es de felicidad, o causada por interminables carcajadas...
no me importa que me duelan las costillas, si es porque tu me coges...
no me molesta que se quejen mis piernas, si es después de patearme Madrid contigo...
no me importa que mi garganta no pueda hablar con facilidad después de mil risas...
lo que no me gusta es no poder abrazarte mientras duermo...