Una ausencia de color en mi rostro me hace ver lo que está pasando. Intento mirar dentro de mi, pero mis ojos son incapaces de apuntar en una dirección concreta. Nada deja de moverse...
Un riesgo vertiginoso dota de un leve cosquilleo a mis pies, y mis piernas van dando tumbos mientras el suelo se ha convertido en una nube nada consistente.
Yo, noto que me precipito a un vacío que me sumerge en una espiral en la que sólo veo mi entorno. No me sueltes, tengo miedo a caer.
Por eso mis lágrimas se agolpan tras mis párpados, síntoma de la impotencia que siento hacia esta situación.
Soy fuerte. Soy fuerte. ¿Soy fuerte?