Dime cómo haces tú para que aparezcas y mi mundo se concentre, aún más, en nosotros.
¿Cómo consigues hacerme olvidar mis quehaceres, mis angustias, mis quebraderos y dolores de cabeza?
Dame una pizca y enseñame a hacerlo.
Ojalá pudiera elevarte de tu realidad por un momento y relevar tus preocupaciones a meros conceptos.
A veces no sé qué hacer, y solo puedo abrazarte.
Me conformo con hacerte la mitad de feliz de lo que espero.