Trato de concentrarme, pero hasta el más mínimo sonido me saca del camino que intento transitar.
El leve tic-tac de un reloj con pilas gastadas da ritmo a los movimientos de un pequeño ser que habita en una cúbica casa de agua.
Y yo, dando tragos a un café más dulce que amargo.
Distraida, desacostumbrada, cansada...
Con una agenda llena de cosas por hacer. Y tan pocas ganas. Y tanto sueño...
Me sorprendo, sumergida entre las letras, como si me hubiera convertido en mi tranquilo y sorprendente acompañante.
Segundos cada vez más intensos, minutos interminables, horas que no terminan de llegar...
Rebusco en mi memoria, en mis recuerdos, intentando localizar un hábito en desuso.
¿Cómo era eso de estudiar?
2 comentarios:
Muxo ánimo campeona! Tu puedes!!!! qdamos al final a menos 15 en la puerta de la cafetería del lorca?
See u later!
Si lo ves, dame un toque, si no, t mando luego un sms.
En ppio, sí, quedamos a menos 15 en el lorca. Pero si estoy en casa de Jose te doy un toch y te veo allí directamente
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