Ella se quedó parada frente al mar, esperando que las olas le devolvieran, algún día, la ilusión que perdió.
Descubrió que a la luna le había salido un lunar mientras enterraba en la arena sus sueños.
Seguía la luz de aquel viejo faro, imaginando que llegaría a alumbrarla alguna vez.
Tan sola, pero tan inmensamente libre como el mar...
Había decidido empezar su nueva vida, lejos de quien la hizo llorar.
1 comentario:
bestial!
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