jueves, 25 de diciembre de 2008

Six o' clock

Atardece.
Un sol oculto prende una chispa a las nubes.
En unos segundos, el cielo está en llamas.

Distintas tonalidades me envuelven.
Rojo, rosado, morado, blanco, gris,
y un azul más claro que nunca.
Pretendo abrir mis alas y volar...

Pero me dicen que es mejor contemplarlo.
En cada curva, mi cuello gira intentando no perder de vista la estampa.

Y sonrío, recordando otros atardeceres...