Un sol oculto prende una chispa a las nubes.
En unos segundos, el cielo está en llamas.
Distintas tonalidades me envuelven.
Rojo, rosado, morado, blanco, gris,
y un azul más claro que nunca.
Pretendo abrir mis alas y volar...
Pero me dicen que es mejor contemplarlo.
En cada curva, mi cuello gira intentando no perder de vista la estampa.
Y sonrío, recordando otros atardeceres...
1 comentario:
joe, q poético!
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